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martes, 6 de marzo de 2012

LA FIESTA, LOS NIÑOS Y LOS PERROS



La cultura popular tiene -la ley de las tres “as”-. Para que toda actividad pueda llamarse de “cultura popular” por fuerza necesita ser: autónoma, anónima y autofinanciable.
 
                     

Esto quiere decir que ninguna autoridad “oficial” esta sobre la fiesta y por ende, no es una actividad institucional. Que ninguna persona es “dueña” y directora de la organización social. Y que el “gasto” de la fiesta lo pone toda la comunidad, no existen subsidios oficiales.
               

              

La cultura popular hace sus eventos con niños, perros y en espacios abiertos. En la cultura dominante no tienen lugar los niños, pues resultan incómodos y molestos, y se realiza en espacios cerrados. La “alta cultura” ahora esta haciendo eventos “para niños”. En la cultura popular los niños son un elemento fundamental. No estorban, participan y son cuidados por toda la comunidad en su conjunto.



        
Si usted observa atentamente, se dará cuenta que en todas las actividades de la cultura popular siempre están presentes los perros. Eso se explica porque cuando sale toda la familia, el perro siempre va con ella. Es su guardián, su amigo y un miembro más de la familia.



                               
El perro sabe ocupar su justo lugar y su perfecto sitio en la fiesta. Y aunque es común presenciar los “agarrones de perros” en las fiestas, se entiende por que a pesar de todo no pueden dejar su condición canina y su sentido de la jerarquía y la territorialidad.


                              

Las fiestas, los niños, los perros y los espacios abiertos son elementos fundamentales de la civilización milenaria del Cem Anáhuac, cualquiera que sea la cultura que la represente.








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