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jueves, 26 de abril de 2012

El Mirador del Marinero, Puerto Escondido.


Puerto Escondido tiene muchas leyendas y sitios bellísimos que están relacionados con esas leyendas. A partir del siglo XVI que empezaron a navegar por estas costas los barcos europeos, porque no solo lo hacían los españoles, por aquí pasaban también los corsarios, especialmente los ingleses que aterrorizaban a los pueblos de la costa por sus constantes incursiones.



A mediados del siglo XIX, cuando los Estados Unidos despojó a México de más de la mitad de su territorio. Muchos de los colonizadores de California y Alaska que poseían recursos económicos, en vez de cruzar de la costa Este en el Atlántico a la costa Oeste en California, por peligrosas y desconocidas tierras, preferían viajar por mar al Puerto de Coatzacoalcos y cruz por tierra hasta el Puerto de Salina Cruz, y de ahí embarcarse para San Francisco.




Y en el siglo XX, cuando empezó a funcionar el Canal de Panamá, los barcos que iban a la costa Oeste de Estados Unidos, pasaban frente a la Costa Oaxaqueña. Este aumento de tráfico por consiguiente trajo consigo naufragios y es justamente de uno de estos naufragios que cuanta la leyenda que un marinero que logró sobrevivir a la tragedia llegó a la costa entre la Playa de Puerto Escondido y la Playa de Zicatela.



La historia dice que éste marinero hizo de unas peñas que dan al mar, su mirador personal. Y que se la pasaba días enteros observando el cruce de un barco para pedir auxilio y lo rescataran. Hoy este lugar se ha convertido en un mirador turístico y frente a su pequeña playa se ha puesto sobre un conjunto de rocas en la playa, una figura escultórica a través de unas manos como símbolo de paz.




El Mirador del Marinero se ha convertido en un lugar obligado para ver los hermosos atardeceres desde lo más alto. El Sol naufragando en el horizonte, las olas estrellándose en las rocas y toda la inmensidad del océano Pacífico ante sus ojos.




Y si voltea hacia “tierra adentro”, entre la nutrida vegetación podrá alcanzar a ver nuestro lábaro patrio ondeando altivo bajo el resguardo de la Zona Militar.






lunes, 23 de abril de 2012

COMPARSA DE MUERTOS 22 Diciembre 2008



Desde hace miles de años, tal vez tres mil quinientos años o más, en lo que hoy es México se celebra cada año dos grandes fiestas que tienen una profunda simbolización en el inconsciente colectivo de los que hoy nos llamamos “mexicanos”, pero que por miles de años fuimos “anahuacas”, es decir, nacidos en el Anáhuac.




Estas dos grandes “fiestas” son: El Día de la Virgen de Guadalupe Tonatzín, el 12 de diciembre, y el 2 de noviembre, la Fiesta de Día de Muertos. Dos fechas que construyen el alma del pueblo de México.




En Oaxaca, que es “La reserva espiritual de México”, la Fiesta de Muertos cobra una significación muy profunda. Como en todo el Anáhuac, los panteones se llenan de “flor y canto”. El pueblo “vive la muerte” con pasión desmedida.




No solo la ciudad de Oaxaca, en el Panteón General, en todos los pueblos de los Valles, los panteones brillan de luz y color, de mezcal y de copal, de nostalgia, alegría y devoción.




Porque los oaxaqueños creen definitivamente en “una vida después de la muerte”. Porque lo importante es creer que los difuntos cada año nos vistan, para compartir las maravillas de nuestra cocina. Lo que indica, seguramente, que nosotros algún  día iremos allá, al lugar del Señor y la Señora de la Muerte.




Pero Oaxaca tiene una variante muy particular en la Fiesta de Muertos. Efectivamente, en algunos pueblos del Valle, se estila “La Comparsa”, que es una representación “chusca”, en la que intervienen personajes del pueblo, como el doctor, el marido, la esposa, la muerte, etc.




La comparsa visita, acompañados de la banda de música, las diferentes casas, en donde son recibidos con golosinas para los niños, tamales, café y mezcal. Los actores con disfraces muy llamativos, estructuran un parlamento, más o menos preestablecido, en el que los chistes, chismes y picardía del pueblo, salen a la luz pública.




Sin embargo, este año, La Casa de las Artesanías de Oaxaca invitó Al Grupo de Danza Baalachi y al Grupo Cultural de San Jerónimo Yahuiche, integrados por jóvenes entusiastas por preservar y fortalecer las raíces culturales, a realizar una magna comparsa, que desfiló por el Centro Histórico y bailó frente a la Catedral.




Alentados por el arquitecto Edgardo Villanueva, integrante de las setenta familias de artesanos que conforman, La Casa de las Artesanías de Oaxaca, prepararon por primera vez, esta expresión cultural que a innova a partir de la tradición. Así es, por primera vez, los trajes y rostros de Los Viejos Abuelos, volvieron a “florecer” en Oaxaca.





Los muchachos danzaban a los difuntos e invitaban a los vivos a acompañarlos para celebrar la muerte. Vida muerte, muerte vida, para de opuestos complementarios que conforman la realidad. La conciencia de la muerte, nos recuerda que estamos “solo un poco aquí”. Que la vida es corta y que la debemos “trascender” en el plano espiritual.




La respuesta de la gente fue impresionante. Algo en el “banco genético de información cultural”, despertó definitivamente al escuchar el sonoro Huhue, inmenso tambor que hace vibrar el plexo solar. Y los caracoles y los huesos de fraile, acompañaban la danza por las asombradas calles de Oaxaca.





Todos los mexicanos, sin excepción, tenemos una pequeño y delicado “barniz occidental”, pero a la menor manifestación de “lo propio nuestro”. Brota y florece, de lo profundo, lo más esencial y antiguo, la esencia espiritual de nuestro ser y se prende venturosa al futuro. Porque quedó demostrado nuevamente, que el pasado es nuestro futuro.




jueves, 19 de abril de 2012

SAN SEBASTIÁN TLACOLULA



Sí, Teotitlán es el corazón espiritual de valle, Tlacolula lo es en el aspecto comercial. En efecto, su mercado los días domingo, es el más importante del valle.





Ahí concurren todos los vendedores y compradores, no sólo del Valle de Tlacolula, sino de todos los valles y de los estados vecinos. Es uno de los mercados con mayor fuerza y tradición. Aquí todavía se usa el "feriado" (trueque) entre los vendedores.





Visitar el mercado de Tlacolula, es como hacer un extraño viaje a través del tiempo, es ir al mismo origen de nuestra cultura. Porque en los mercados los pueblos de Oaxaca han sabido preservar, pese a todas las adversidades y agresiones, el vigoroso legado cultural.






En la manufactura de los productos, en los procesos de elaboración, en los envases y empaques, en las medidas, así como en el protocolo de la venta, la distribución de los puestos y productos; pero fundamentalmente el intercambio cultural que esta en el dialogo, en el encuentro.






Porque para nuestro pueblo, el mercado no solamente el intercambio de mercancías, con sus respectivas "ganancias".






El comprar y el vender, sólo son simples medios por los cuales se trasmite el encuentro humano, acto de mayor relevancia para nuestra cultura, que el burdo comercio.






Tlacolula tiene fama, además de su mercado, de su excelente pan, de su exquisito mezcal, de su sabrosa barbacoa; de un tesoro sin igual.






Tlacolula posee una de las capillas más hermosas de Oaxaca, pues además de su belleza barroca, su originalidad es única. En efecto, en la capilla del milagroso Señor de Tlacolula, el tiempo se ha detenido y usted puede admirar asombrosamente una capilla, como sí estuviera en el siglo XVI.






Todo es original y muy antiguo, por lo que se respira un aire de paz interior y el cuerpo "siente" que es un sitio sagrado, imprecando de pasión, devoción y amor.






Es un recinto donde el espíritu fluye tenuemente entre la penumbra y la conciencia florece.




Cuenta la leyenda que este Cristo lo llevaban unos arrieros hacia el Sur, pero cuando llegaron a Tlacolula a descansar a la mañana siguiente el Cristo cobro un peso descomunal, por lo que no lo pudieron levantar.





Por este milagro se decidió construir en el sitio donde quedó el Cristo la capilla que hoy le sirve de recinto y que es una verdadera joya del arte colonial en México.  






Toda la decoración de esta increíble capilla fue realizada en el siglo XVI, es por ello que la "mano indígena" se aprecia con mucha intensidad.






Su trabajo en estofado, sus tallas en madera, su forja en hierro, su yesería, sus antiquísimos muebles, todo en conjunto nos permite apreciar, no solamente una manufactura original del siglo XVI, sino entender la pasión y el valor que representaba, para aquellos hombres, fueran españoles, criollos, mestizos o indígenas el aspecto religioso espiritual de la vida y el mundo.






Es el caso de esta espléndida representación de Dios Padre, con su Hijo Jesús en la Cruz, el Espíritu Santo y el mundo en la base de la cruz.  






Otra de las piezas extraordinarias y muy venerada por la gente de los pueblos del Valle de Tlacolula, es el Cristo de la Paciencia.






En esta bellísima talla el artista logra transmitir la infinita paciencia nacida, sólo del amor de un ser iluminado, a los imperfectos seres humanos. De mirar profundamente esta imagen, indiscutiblemente que despierta en el observador un sentimiento de tolerancia y bondad.






El artista logró transformar la materia y transmitir la fuerza del espíritu, pues al contemplar esta obra maestra las fibras más sensibles de nuestro ser, son despertadas por la fuerza intrínseca de la imagen.






Visitar Tlacolula un domingo, compartir con la gente de diferentes pueblos del valle, conocer su mercado, deleitarse con sus manjares y alimentar el espíritu con la Capilla del Señor de Tlacolula, es sentir en lo profundo a Oaxaca.










sábado, 14 de abril de 2012

TEMPLO DE SANTA MARÍA DEL MARQUESADOTEMPLO DE SANTA MARÍA DEL MARQUESADO

 



Este maravilloso templo se construyó durante el Siglo XVII, por la orden de los dominicos.



Sin embargo, se sabe que desde que Hernán Cortés peleaba los linderos de su marquesado, con los españoles que vivían en la Ciudad de Oaxaca, existía un templo en ese lugar.




La planta del edifico es de una nave con capillas laterales y techo de bóveda de cañón semicilíndrico. Este templo está ubicado muy cerca de la estación de trenes, en lo que fue las afueras de la ciudad.




Le da nombre a ese antiguo barrio y se dice que hasta ahí llegaba el marquesado de Cortés, que venía desde Coyoacán en la Ciudad de México.      




En la fachada se aprecian dos esculturas de dos ilustres oaxaqueños. La del filántropo Fernández de Fiallo y la del presbítero Aguirroles, quienes fueron benefactores de este templo.




En la parte superior de la fachada se puede apreciar la ventana del coro, con forma octagonal, como es clásico en los templos oaxaqueños.




Encima de la ventana del coro se ve un pequeño nicho que alberga la imagen de La Virgen de la Asunción. El trabajo en la cantera es sobrio y con la famosa cantera verde de Oaxaca.





Visite www.toltecayotl.org       






miércoles, 11 de abril de 2012

TEMPLO DE SANTO TOMÁS APÓSTOL IXTLAN



La Sierra Norte de Oaxaca es un lugar de Poder. Las fuerzas telúricas que recorren sus montañas se conectan en puntos muy especiales a través de corrientes energéticas que unen a la Tierra con el cosmos. La zona de Ixtlán es un sitio privilegiado y quien haya estado ahí, estará de acuerdo con este "sentimiento". 


Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (Retablo principal) 


En el vértice de estas energías se encuentra una de las más clásicas obras maestras del arte colonial en Oaxaca. En efecto, en Ixtlán se encuentra el bellísimo TEMPLO DE SANTO TOMÁS APÓSTOL, construido en el Siglo XVII por la orden dominica.


Templo Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (Fachada lateral)


En verdad que vale la pena recorrer los 68 km que separa a Ixtlán de la Ciudad de Oaxaca sobre la carretera 175, solo para apreciar esta verdadera joya del arte barroco oaxaqueño, con una espléndida fachada labrada en cantera y una fachada lateral sobria y elegante. La talla en la piedra es verdaderamente asombrosa.



 Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán Oaxaca. (detalle fachada lateral)


Santo Tomás al dudar de la muerte de Jesús, dijo: "si no veo en sus manos los agujeros de los clavos, y si no meto mis dedos en los agujeros sus clavos, y no meto mi mano en la herida de su constado, no creeré". Ocho días después, Jesús se le apreció y lo hizo comprobar sus heridas de muerte y le dijo: "Has creído porque me has visto. Dichosos los que creen sin ver".


 Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (detalle de talla fachada principal)


El primer cuerpo de la portada tiene acceso con arco de medio punto, dovelado y moldurado, en cuya clave se encuentra labrada una flor de lis que representa a la orden dominica.  


Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (detalle retablo esquinero)


El retablo principal es una verdadera obra de arte tallada en madera y cubierta con oro terminado entre 1760 y 1770. El motivo central de éste simboliza la incredulidad de Santo Tomás, a quien se representa en el momento en que introduce la mano por la llegada del costado de Cristo resucitado, ante tres apóstoles que atestiguan la escena. Dos retablos esquineros de excelente manufactura, acompañan al principal formando que le dan fuerza y majestuosidad al conjunto.


Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (detalle de talla en madera)


El interior del templo tiene planta arquitectónica de cruz latina, integrada por coro, sotocoro, nave y presbiterio. La cubierta consiste en cuatro bóvedas de pañuelo, en la nave y coro; el crucero y el presbiterio tiene cúpulas sobre tambor y pechinas.


 Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (detalle de talla)


El segundo cuerpo presenta un tablero central, en relieve, que escenifica la vida de Santo Tomás Apóstol, quien según la tradición antigua dice que Santo Tomás Apóstol fue martirizado en la India el 3 de julio del año 72. Parece que en los últimos años de su vida estuvo evangelizando en Persia y en la India, y que allí sufrió el martirio.


Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (La Pasión de Cristo detalle)



En los transeptos existen dos retablos del siglo XVIII, dedicados a la Virgen María; destacan por su gran dimensión, sus esculturas, pinturas al óleo y la abundante decoración fitomorfa. En la nave se encuentran otros siete retablos barrocos, salomónicos y estípites, también de gran interés; destacan los que escenifican la Pasión de Cristo.


Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (retablo lateral izquierdo del S. XVIII)


En este templo, para el año de 1806, fue bautizado Benito Juárez García. Benemérito de las Américas, presidente de México y verdugo del imperio de Maximiliano de Habsgurgo. "Ambrosio Puche vicario de esta doctrina bauticé solemnemente a un niño a quien nombré Benito Pablo, hijo legítimo de Marcelino Juárez y Brígida García, indios de San Pablo Guelatao, perteneciente a esta cabecera y sus abuelos paternos son Pedro Juárez y Justa López, los abuelos maternos Pablo García y María García".


Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca (La Asunción de María detalle fachada)


El segundo cuerpo presenta un tablero cruciforme con un relieve que representa la Asunción de María (año de 1738); está flanqueado por columnas candelabro, decoradas con motivos fitomorfos y capitel compuesto.


Templo de Santo Tomás Apóstol, Ixtlán, Oaxaca. (cúpula exterior)


Visitar el Templo de Santo Tomás Apóstol en Ixtlán es un prodigio para aquellas personas que aprecien la expresión más elevada del barroco oaxaqueño, además de conocer la comunidad de Ixtlán y Guelatao, que está muy cerca, y apreciar las montañas llenas de bosques, únicos en México en cuanto a su aprovechamiento racional y sustentable.