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jueves, 29 de marzo de 2012

BIBLIOTECA PÚBLICA CENTRAL



Sumada a la Red Nacional de Bibliotecas, la Biblioteca Pública Central de Oaxaca, integra una red estatal de bibliotecas municipales.




Más allá de su impresionante edificio, existe una red muy numerosa de pequeñas bibliotecas municipales en todo el estado. La Biblioteca Pública tiene un acervo muy valioso de libros sobre temas y autores oaxaqueños, como es el caso del fondo “Genaro Vázquez Colmenares”.




En sus instalaciones se llevan a cabo presentación de libros, lectura de obra poética y literaria, así como actividades culturales.




Sus instalaciones son muy visitadas, tanto por estudiantes, público en general, así como por investigadores.




En Oaxaca existe una buena producción de libros, tanto de literatura, como de investigación. El gobierno ha venido editando libros, así como las instituciones de educación e investigación.



En Oaxaca tenemos buenos editores y su producción se puede apreciar en la librería “La Proveedora Escolar”, ubicada entre las calles de Independencia y Reforma, considerada como “la mejor librería de México en provincia”.




Fundada por uno de los hombres más preocupados, no solo por los libros y escritores, sino fundamentalmente por la educación de los niños oaxaqueños, nos referimos al siempre bien recordado y admirado Profesor Ventura López.












lunes, 26 de marzo de 2012

MUSEO DE LOS PINTORES OAXAQUEÑOS



El Estado de Oaxaca es...
“La Reserva espiritual de México”.

Rodolfo Morales

Desde épocas ancestrales los Valles de Oaxaca han sido el encuentro de los pueblos del Anáhuac. Paso obligado del altiplano al istmo, en el que se encontraron las manifestaciones culturales de la cultura náhuatl y la cultura maya, con el auspicio de las milenarias culturas zapoteca y mixteca.

  Francisco Toledo

De esta manera hoy tenemos testimonios de esta riqueza cultural en Monte Alban y Mitla, por citar solo dos centros de conocimiento de los muchos que existen en los valles.


Rufino Tamayo 


Es por esta herencia que los oaxaqueños son artistas innatos, especialmente en la plástica han dejado huella, como son los códices mixtecos y los murales de la Tumba de Huijazó. 

Rubén Leyva 

La Ciudad de Oaxaca tiene vocación de museos y el Museo de los Pintores Oaxaqueños se suma al Patrimonio. 

   


El museo abrió sus puertas el primero de octubre de 2004 y es un foro de expresión de la plástica oaxaqueña, nacional y universal. Se ubica en una bellísima construcción del Siglo XVII que encuentra en la calle de Independencia, justamente en frente de La Alameda del General Antonio de León.




 La sensibilidad y creatividad del pueblo oaxaqueño queda expresada en la alta aspiración de sus pintores. Los pintores son los ojos, las manos y el corazón del pueblo. En sus lienzos dejan testimonio de la grandeza espiritual y amor por la vida, que por milenios ha caracterizado al pueblo oaxaqueño.


Marco Antonio Bustamante

Desde los Viejos Abuelos que decoraron los muros de los centros de conocimiento en Mitla y Monte alban, o que nos dejaron maravilloso testimonio de su arte pictórico en los códices mixtecos, hasta un pintores de la época colonial como el famoso Miguel Cabrera que dejó obras maestras en muchos templos del Virreinato de la Nueva España. 

     

Y al nombrar a los “pintores oaxaqueños”, no podemos dejar de pensar en Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Rodolfo Morales, como los que “ya han cruzado el río en su largo camino hacia el Mictlán”.




Pero podemos nombrar a Francisco Toledo en un primer lugar, como artista universal, pero también como un generoso mecenas que la ha dado a Oaxaca una Pléyada de centros culturales, en dónde su altruismo por las causas nobles del Patrimonio Cultural y Natural son reconocidas por propios y estraños. 




Pero no podemos dejar de nombrar entre muchos de los pintores oaxaqueños a: Juan Alcázar, Laura Armenta, Román Andrade, Fernando Andriacci, Modesto Bernardo, Marco Bustamante.




Enrique Flores, Federico Flores, Justina Fuentes, Irma Guerrero, Sergio Hernández, Máximo Javier, Ivonne Kennedy, Rubén Leyva, Abelardo López.





Emiliano López, Francisco López, Gonzalo López, Luis José, Eddie Martínez, Ariel Mendoza, Arnulfo Mendoza, Felipe Morales, Guillermo Olguín, Guillermo Pacheco.





Tomás Pineda, Rolando Rojas, Samuel Rojas, Cecilio Sánchez, Jorge Sánchez, Emilio Sánchez, Virgilio Santaella, Alejando Santiago, Filemón Santiago, Crispín Valladares, José Villalobos, Emilia Winter y Luis Zarate.



     
El museo cuenta con diversas actividades, tanto intramuros como en las comunidades del estado. Visitas guiadas, talleres infantiles, conferencias, así como recinto de actividades culturales de carácter local, nacional e internacional.



Cuenta además, con un valioso y entusiasta grupo de “amigos del museo” que apoyan las actividades que se realizan.
   

  

MUSEO DE LOS PINTORES DE OAXACA
Servicios:
•Visitas guiadas
•Conferencias sobre arte
•Talleres de artes plásticas
•Renta de espacios para actividades sociales
•Presentación de espectáculos artísticos
•Abierto de martes a sábados  de 10:00 a 20:00 y Domingos  de10:00 a 18:00
•Descuentos a Estudiantes, maestros y personas de la tercera edad
•Personas con capacidades diferentes y niños menores de 13 años entrada libre

Ubicación

Independencia 607, esquina García Vigil.
Centro Histórico
Oaxaca, OaxacaC.P. 68000

Informes y contacto
Teléfono y fax: 01 (951) 516 56 45Correo electrónico:







domingo, 25 de marzo de 2012

En la Costa Chica de Oaxaca...“HAY NEGROS PARA RATO” GLYN YEMOT




“Soy de Trinidad y Tobago del Caribe y tengo 21 años viviendo en México y 19 años de trabajar en la Costa Chica. Desde el Puerto de Veracruz hasta el Puerto de Acapulco, desde la frontera Norte, donde quizás la presencia negra no ha sido tanto, no solo por la esclavitud, sino por la presencia de “aquellos” negros desplazados del Norte.





Los “masgogos”, que son una mezcla de una tribu de indígenas de Florida  y negros, y que ahora viven en Chihuahua, hasta Quintana Roo, donde el gobernador es negro, descendiente de beliceños, México tiene, ha tenido y tendrá, una presencia significativa e importante de la cultura Afromestiza.




                
Lo que sucede es que México se construyó dentro de un modelo donde no había lugar para otro perfil que no fuera el hispano. El mestizaje fue consagrado en la Independencia y después reconfirmado como el modelo de los mexicanos. Tanto los indígenas como los negros hemos estado afuera, en otro cuarto.



             

Lo que siempre me ha llamado la atención de la cultura Afromestiza es su capacidad de resistir. De resistir y transformar. De transformar el desaire en coraje y en la capacidad de resistencia.





De transformar las tristezas, los contratiempos, la muerte, en alegría, en esperanza. De transformar la marginación en un tipo de comunión muy pegajosa, es lo que más me ha llamado la atención.



              

En segundo lugar, lo que se puede destacar, los modelos de comunión y comunicación que siempre han estado en esta raza. Lo importante de esto es la familia, incluyendo papás, hijos y parientes.





Dicen los que saben de esto, que cuando uno entra en un pueblo negro y ve cercas, se da cuenta de que se está dañando el modelo de intercambio. Si tú vas a los pueblos negros de la región, tú pasas de una casa a otra, todas parecen de una gran familia en un gran solar.





No es exactamente el modelo en los pueblos indígenas. Pero el concepto de la familia como modelo de comunión y comunicación. El lenguaje, la música, los cuentos, yo creo que es la segunda cosa.





Yo creo que el tercero ha de ser la baja autoestima, la conflictividad que es el resultado de la marginación. En los jóvenes la indiferencia, la falta de posibilidades de estudiar, de prepararse. Son las tres cosas que me han llamado la atención de los pueblos negros de la Costa Chica.

 




Yo no soy antropólogo, soy un sacerdote que tengo a la gente enfrente y a mí alrededor y no me atrevo, sin haber incursionado en esta disciplina, en hablar de “retenciones”. Unos mencionan algunas danzas, otros mencionan la presencia preponderante de la mujer, unos hablan de este concepto de “familia grande”. Existen circunstancias concretas que llevan las cosas para allá. En algunos lugares de África existe alguna entidad o una unidad social entre la familia, el individuo y la nación, que es el clan. Un conjunto de familias que descienden de una antecesor común. Parece que la “familia grande” tiene ésta función y se convierte en un factor de resistencia. La sociedad me margina, pero en el barrio “tal”, nadie me toca, ahí estoy bien.





Siempre me da una alegría que me provoca sueños la danza de la Artesa. Existen varias opiniones sobre su origen. La artesa a veces me parece un barco, otras veces me parece una tumba y a veces me parece un tambor.





De ser barco, seguramente habrá una relación con la travesía. De ser tumba, debe ser un desafío muy fuerte…!bailamos sobre la tumba! Como dice San Pablo, ¡muerte…dónde está tu victoria! Y de ser tambor, pues habla por si mismo. Me provoca muchos sentimientos la danza de la Artesa. En Tapextla aparentemente conservan un aspecto de la danza de los diablos que quizás valga la pena comentar. En muchos pueblos cuando sacan esta danza, en tiempos de Todos los Santos, la primera presentación se hace frente al municipio, con tal de pedirles permiso a las autoridades para hacer sus “desmadres” o a veces frente a la iglesia. En Tapextla primero es frente al panteón. La gente va a traer a los ancestros del panteón al pueblo para la fiesta.




 

En la Costa Chica tenemos que hablar primero de una cultura o una identidad regional de la costa. Porque la relación que tiene un indio con un negro, o indio y negro con el mestizo en la costa, es diferente de lo que podemos encontrar en Iguala, por ejemplo. Yo creo que la costa de alguna forma tiene su propia identidad… es bastante democratizante la cosa.  Quizás porque los tres grupos desde hace mucho tiempo se han acostumbrado a medir sus distancias. La costa es un lugar libre, un lugar para hacer y deshacer, un lugar de refugio, es un lugar de broncas, de franqueza, de crímenes de sangre.

Foto tomada de http://colectivoafrica.blogspot.mx



Aquí, precisamente porque nunca ha existido una presencia indígena monumental, como en los Valles de Oaxaca, y por el hecho de que ha existido pocos indígenas. La presencia negra ha sido y es contundente desde hace quinientos años. Ahora los indígenas en la “plancha de la costa”, no estoy hablando de los amuzgos, no estoy hablando de los mixtecos. En la plancha de la costa, donde viene corriendo lentos los ríos… el indígena es minoría numérica, cultural y social. Así es.




 


La costa es agresiva, aquellos africanos, qué no tenían que sacrificar para sentir a estas tierras como suyas. Y qué, este sacrificio…¿no sigue vigente? O aquellos indígenas que de repente se vieron desplazados por hispanos y por negros… pues no nos debe sorprender que existan elementos lesivos todavía entre la convivencia entre el indígena y el negro, y éstos con el mestizo.





 



Existe alguna supervivencia de las antiguas religiones de África. Yo creo que la tradición de cofradías, si bien, tiene sus raíces europeas en la costa tenemos estas cofradías o hermandades en torno a un santo. Yo no se si es africano o no. Pero si es exclusivamente negro en la costa. Creo que también estos santos itinerantes. No opino, solo estoy observando cosas que aparentemente, hoy por hoy, se manifiestan con más frecuencia entre los afrodescendientes, pero que seguramente se remontan a África. 



  

Lo que más caracteriza a la cultura afromestiza es su adaptabilidad, su capacidad de “resistir transformándose”. Yo creo que esto se va acentuar en el difícil futuro que se nos presenta a todos, negros y no negros. Habrá un golpe devastador y creo que para los indígenas el efecto no será tan devastador. Creo que habrá problemas en este sentido. Pero confío también de que México esta influido por lo que pasa en el continente. Si en México existe un 2 o 3 por ciento de población de afrodescendientes, nadie sabe. Esa cantidad es insignificante, pero en América latina existen más de 150 millones de afrodescendientes.




Si tomamos dos términos bastante imprecisos como: afrodescendientes e indígenas… existen más afrodescendientes que indígenas en el continente. En Brasil existe más del 60 % de afrodescendientes y un 3 % de indígenas. En América el grupo afrodescendientes numéricamente es mayor. En la medida en que se logre articular un movimiento continental los afrodescendientes podrán enfrentar este enorme desafío. Un director interino del INI nos dijo que si nosotros queríamos que en el aparato censal existieran unas dos o tres preguntas que identifiquen a la población afro, tienen que hacer mucho ruido de aquí al 2005. La amenaza de desaparecer depende también de lo que suceda en el continente y depende de políticas sensatas y correctas de inclusión social que pongan en práctica los gobiernos. No creo que desaparezcan los negros…hay negros para rato y estaremos aquí por lo menos otros quinientos años.
(Entrevista realizadad en 2003) 









jueves, 22 de marzo de 2012

Saúl Aragón Ramírez Alebrijes de Arrazola


Bajo la piel de un oaxaqueño seguramente podrá encontrar a un campesino y a un artesano. Los antiguos mexicanos a lo largo de varios milenios inculcaron a sus hijos y los hijos de sus hijos, a florecer el corazón a partir de “flor y canto”. Entendiendo “la flor” como la belleza producida por las manos y el corazón del ser humano. Sea esta la transformación de materiales que la naturaleza proporciona para convertirlos, además de objetos utilitarios, en objetos de un alto sentido estético. Y por supuesto, en el cultivo del campo. En efecto, la tierra es embellecida por el trabajo de las manos del hombre. El campesino hace temblar a la tierra con su amoroso trabajo.




Arrazola es un pequeño pueblo que se encuentra en las faldas de Monte Alban hacia la parte Suroeste. Su nombre proviene de una hacienda y que más tarde se convirtió en pueblo. Es aquí donde nace la tradición de la talla en madera de copal y pintada a mano de figuras mitológicas y fantásticas, así como de animales y algunas plantas e insectos. Fue Don Manuel Jiménez quien a mediados del siglo pasado se dedicaba a hacer máscaras para las fiestas y un día llevó sus sueños a la madera y el color, naciendo en Oaxaca esta clase de alebrijes que ya es una tradición de la Cultura Popular.  Esta es la razón por la que fuimos a visitar a uno de los artistas populares del pueblo.




“Me llamo Saúl Aragón Ramírez, tengo 30 años y vivo en San Antonio, Arrazola, municipio de Xoxocotlán, en la calle Álvaro Obregón número 24. Para mí significa mucho hacer los alebrijes. Primero me sirve para satisfacer las necesidades de la familia, pero al mismo tiempo me permite “crear” a través de mi imaginación.




La tradición de la elaboración de estas figuras se inició en la casa hace como 20 años con mi hermano mayor. Yo me inicié haciendo los trabajos más sencillos, como lijar, poner color base y a partir de ahí nos entró la inquietud. Al principio nada más era por ayudar a la familia y poco a poco fuimos adquiriendo la habilidad para tallar y pintar. Y ahora nos permite este trabajo satisfacer las necesidades de la familia, pero al mismo tiempo nos permite desarrollar una parte muy importante de nosotros mismos.




Cuando estás pintando o tallando uno echa la mente a volar y el espíritu se despierta. Sin necesidad de que se hagan diseños o bocetos, al tallar la madera empiezan a surgir de la imaginación las piezas. Nos adaptamos a la madera, seguimos sus formas caprichosas, jugamos con ella. Y esto es una satisfacción interna muy importante y necesaria que no la logramos en otros trabajos.




Esto es pura creatividad. Cuando nosotros estamos trabajando la imaginación se echa a andar por si sola y aunque nos pasamos muchas horas pensando en qué detalle se le pone a la pieza o qué color se le aplica, siempre se necesita mucha creatividad e imaginación, porque hay combinaciones de colores que no nos gustan y nosotros pensamos que tal vez a la gente no le gusta.


 
 
 Yo comencé a los 13 años a trabajar la madera. Lo hice por gusto, porque mi hermano mayor fue el que inició en la casa y nosotros veíamos qué hacía y queríamos aprender. Entonces nos decía – bueno, primero ayúdenme a lijar -. Así empezamos por un tiempo lijando y veíamos como hacía él las figuras, como pintaba y asi empezamos a aprender los hermanos pequeños.




Yo dejo algo de mí en cada pieza que trabajo. Cuando hacemos pedidos muy grandes el trabajo se hace un poco tedioso, pero cuando hacemos figuras especiales es muy diferente. Normalmente se queda en la mente la figura de la pieza y hasta te acuerdas qué persona se la llevó. Como ya tenemos un buen número de años trabajando en esto, regresan las personas y nos dicen – te acuerdas de la figura que me llevé – y les digo, -si, si me acuerdo del color, de la forma y de la expresión que tenía-, porque cada pieza tiene su propia personalidad.




La satisfacción de este trabajo es que uno encuentra gente que valora nuestro trabajo. Hay de toda clases de personas, pero existen algunas que valoran muchísimo lo que nosotros hacemos con nuestras propias manos. Este tipo de satisfacciones nos ha permitido salir al extranjero a realizar exposiciones a Estados Unidos, en la Universidad de Iowa, en el Departamento de Antropología y en el de Arte, dando algunas pláticas. He conocido a muchas personas, gente buena e interesante que de otra manera no las habría podido conocer.




Este arte surgió de las “comparsas de muertos”, porque las personas que iniciaran acá, realmente no lo iniciaron buscando un beneficio económico, sino que al hacer las máscaras para las fiestas de muertos, que las elaboraban con la madera llamada “zompantle”, pudieron hacer fácilmente los alebrijes. Quien inició la comercialización de las máscaras fue el señor Manuel Jiménez, pero el señor Pascual Santiago difunto ya, fue el primero que hacia máscaras.




Las personas que vinieron a comprar las piezas que aquí se hacían, al ver las formas y los colores brillantes, les empezaron a decir “alebrijes”. Pero la palabra “alebrije” la inventó el señor José Linares, que trabajaba en el D.F. con papel maché. Como sus figuras tenían muchas alas les llamó “alebrijes” Él hacia figuras muy extrañas con alas y de vistosos colores; y la gente, al ver la similitud con las nuestras, les empezó a llamar también alebrijes.




En Arrazola tenemos como 50 años de hacer alebrijes. Indiscutiblemente el creador de este arte aquí es el señor Manuel Jiménez, quien comenzó a hacer con la misma técnica con la que se hacían las máscaras: carretas con bueyes, figuras de burros, de chivos, figuras que tomó de la vida cotidiana del pueblo.




Mi hermano Ramiro Aragón fue quien inició aquí en la familia. Después mi hermano Antonio y Sergio le empezaron a ayudar, después seguí yo. Tengo dos hijas, Paola y Karime. Paola por ella misma se acerca y me dice – papá yo quiero lijar, yo quiero pintar de un  solo color-. Entonces ella tiene la misma inquietud. Mi esposa se llama Antonia Arreola y es quien me ayuda a pintar, su hermana a lijar.




Mis clientes están en Sonora y Baja California en México. En California, Arizona y Nueva York en E.U. nos hacen el pedido por teléfono o fax y nosotros les enviamos por mensajería a cualquier parte. Aquí a la casa viene la gente a ver como trabajamos. A nosotros nos da gusto compartir con ellos y conocerlos. Lo que nos caracteriza en nuestro trabajo son las combinaciones de colores, el movimiento que le damos a las piezas y su tamaño, pues no son muy grandes.




A mi me gustaría algún día poder tener la oportunidad de hacer una exposición de mis piezas en un museo. Ese es mi mayor sueño. Un artista en este terreno, es aquél que puede producir piezas con mucha calidad en su manufactura y una gran belleza en su diseño y decoración.





Saúl Aragón Ramírez.

Calle de Álvaro Obregón # 24

San Antonio, Arrazola, municipio de Xoxocotlán. Oaxaca.

Teléfono y fax: (951) 5 17 2393