Páginas vistas en total

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Templo y exconvento de Santo Domingo Yanhuiltán




El estado de Oaxaca es, dese hace miles de años “La reserva espiritual” del Anáhuac, debido fundamentalmente a las energías telúricas que se gestan en su interior y que entran en contacto con las inconmensurables fuerzas energéticas del cosmos.



Ésta energía, trasmitida-engendrada a sus hijos, es la que hizo posible la construcción de la zona arqueológica de San José El Mogote 1500 años antes de la era cristiana o la creación de lo que hoy conocemos como “El Caballito”, pinturas rupestres en el inicio de los tiempos humanos en el Valle de Tlacolula.



Y qué decir de Monte Alban y específicamente El Templo y exconvento de Santo Domingo Yanhuiltán. Porque malamente se generaliza diciendo que estas monumentales obras dominicas fueron obra de los misioneros, cuando en verdad, fueron los propios pueblos indígenas las que las levantaron con su sangre y su sudor.



Las ideas vinieron de Europa, cierto, pero la magna realización recayó en los pueblos y culturas anahuacas que, después de vivir 7500 años de Desarrollo Humano basado en la espiritualidad, pudieron retomar la dirección del conquistador-colonizador y reinterpretar la visión judeocristiana de la divinidad.




Justamente este debe ser el punto de la reflexión sobre la revisión de nuestro Patrimonio Cultural, toda vez que el dominio que tuvo la Iglesia Católica en la sociedad, la economía, la política y la cultura durante los tres siglos de la Colonia, no es ahora el mismo.





En efecto, la sociedad mexicana es hoy muy diferente a la que existió en aquella época, por lo que se debe re-significar estos testimonios de grandeza y espiritualidad desde una perspectiva más plural. Estos templos y exconventos fueron construidos para los intereses políticos, económicos y religiosos de las órdenes misioneras.



Estos monumentos y las obras de arte que en ellos se exhiben deben hablarnos de nuestras raíces más antiguas, mucho más antiguas que la invasión europea. Y deben convertirse en un referente de la capacidad y sensibilidad de nuestros pueblos ancestrales. 




La talla en piedra y en madera, la albañilería, la pintura mural, en síntesis, la capacidad de transformar la materia y darle un sentido humano, ya sea en Monte Alban, Mitla o Santo Domingo o Yahuitlán, son los Elementos Culturales que debemos tener presente y que poseemos para construir un mejor país y una mejor sociedad en los inicios del Siglo XXI.





Si en 1541 el dominico Fray Domingo de la Cruz inicióla construcción de este formidable y espléndido edificio, sin maquinaria y tecnología, solo con la inteligencia, sensibilidad, capacidad y entrega de los pueblos mixtecos, -que como sabemos-, ancestralmente aportan la mano de obra y los materiales de la región para las obras sociales.





Hoy en día debemos de recuperar la conciencia y la memoria de lo que somos capaces, -como pueblo y como cultura-. Si en el Siglo XVI fuimos capaces de construir una fortaleza para el conquistador-colonizador, debemos de re-pensar lo que ahora podremos construir para tener un futuro más justo y humano, para salir de nuestra ancestral pobreza cinco centenaria.




 La Historia y la Cultura de un pueblo es el ingrediente indispensable para construir y definir su futuro. Los testimonios de la grandeza de nuestra patria, sean de los Viejos Abuelos, del periodo colonial y de nuestro tiempo, nos deben inspirar para fortalecer nuestra confianza en nosotros mismos y darnos cuenta de lo que somos capaces de hacer.




 En especial de los pueblos y culturas oaxaqueñas que llevan miles de años de Desarrollo Humano, dejando pruebas fehacientes de sus capacidades, su sensibilidad y sobre todo, de su gran espiritualidad. 




El oaxaqueño lleva en su banco genético de información cultural este potencial. Solo se necesita concientizarlo.





Por lo tanto, estos maravillosos sitios, estos majestuosos monumentos al Espíritu deben ser, no solo visita obligada para el turista nacional o extranjero, sino que antes que nada, -debe ser-, fuente de inspiración para los oaxaqueños contemporáneos que pretenden crear y vivir en un mundo mejor.






Cuando uno visita lugares maravillosos de Oaxaca, como es el caso del Templo y exconvento de Santo Domingo Yanhuiltán, sale uno con el corazón exaltado y el Espíritu fortalecido. 





Sale uno pleno de confianza en que somos un pueblo de constructores ancestrales, lo mismo haciendo pirámides que exconventos y que tenemos un gran futuro por delante.





Lo único que nos hace falta es tomar plena y cabal conciencia de nuestras capacidades y potencialidades, a través de investigar y conocer nuestra verdadera historia y los valores y principios esenciales de nuestra milenaria cultura, que se ha ido transflorándose a lo largo de más de ocho milenios, pero que en esencia sigue siendo la misma.






Visitar Oaxaca es iniciar un viaje al centro de nuestra más antigua y profunda espiritualidad, surgida del encuentro entre las fuerzas telúricas de "Nuestra Madre Querida" Tonatzín y la sagrada energía cósmica de Nuestro Amado Padre “El que se inventa a sí mismo”, que habita inconmensurable en el cosmos. Esa es la grandeza humana, somos mitad materia mitad Espíritu y por ello, nuestro símbolo ancestral es el "Quetzal-Cóatl". 





Visite www.toltecayotl.org 





lunes, 29 de octubre de 2012

Muestra cultural y deportiva del CECYTE 2011


La educación ha sido para el pueblo de Oaxaca, desde tiempos inmemoriales, uno de los pilares del Desarrollo Humano, junto con la alimentación, la salud y el sistema de organización comunitaria.

 
Se sabe que, nuestros Viejos Abuelos, por lo menos desde el año 1500 a.C., ya tenían el primer sistema de educación público y gratuito de la humanidad. Para los mexicanos en general, pero para los oaxaqueños en particular, la educación es el eje rector de las personas, las familias y los pueblos.

 
Otro elemento fundamental en el sistema de educación del Anáhuac fue el concepto de "flor y canto", que en las escuelas del México antiguo llamadas cuicacalli, es decir, "la casa del canto", los alumnos tenían una educación integral a través de las manifestaciones artístico-culturales.

 
Efectivamente, nuestros antepasados ponderaban mucho la educación, a la que llamaban metafóricamente "la acción de formar rostros propios y corazones verdaderos", y dentro de ella, la llamada educación artística era fundamental para sensibilizar y desarrollar armónicamente al estudiante.
 
 

En base a esta ancestral herencia cultural, uno de los sistemas de educación media más sólidos del estado de Oaxaca, viene realizando una "muestra cultural y deportiva" que, no solo, motiva a las comunidades educativas de cada plantel, sino que trasciende sus muros y llega a las propias comunidades coadyuvando para el fortalecimiento de la identidad cultural, regional y estatal, de los estudiantes y sus familias.

 
De esta manera, cada año de todas las regiones del estado llegan a la Ciudad de Oaxaca los estudiantes a mostrar sus trabajos de investigación, promoción y difusión de su cultura regional.

 
Exaltar estos valores le permite al estudiante, no solo desarrollar su potencial espiritual, sino que refuerza su auto estima y le brinda elementos que lo identifican orgullosamente con la tierra y la cultura que lo vio nacer.

 
Esta es una maravillosa oportunidad en que estudiantes, maestros, directivos y padres de familia, unen esfuerzos para hacer posible la materialización de la más alta creación espiritual de un pueblo, que es su "flor y canto", su cultura.
 


Por otra parte, el gran esfuerzo humano, material, de tiempo y económico del Sistema CECYTE le brinda a la Ciudad de Oaxaca, un evento más, en el famoso "rosario" de su mundialmente famosa actividad cultural, motivo por el cual, tanto los citadinos como los turistas nacionales y del mundo reciben con alegría esta fiesta de la juventud estudiosa de Oaxaca.

 

Además de actividades artísticas y culturales los alumnos del CECYTE realizan encuentros de oratoria, ajedrez, cuento y pintura, así como actividades deportivas en las que "la convivencia" está por encima de "la competencia", permitiendo estrechar vínculos solidarios y de amistad, entre estudiantes y maestros de todas las regiones del estado.

 

La calidad técnica y la pasión de los alumnos en su desempeño fue determinante para hacer de este evento un éxito total, pero especialmente la que ganó fue la educación. Sin embargo, cabe mencionar que nos llamó la atención la ejecución del "Jarabe del Valle" con el vestuario facilitado por la comunidad de San Antonino Castillo Velasco, porque además de la impecable ejecución llama la atención la vinculación lograda por el plantel de Mitla con la comunidad de San Antonino Castillo Velasco, quienes solidariamente les prestaron a los alumnos el vestuario que ellos usan en la Guelaguetza.

 

Este es un punto muy importante, porque nos demuestra el papel que puede y debe jugar la educación y la cultura, en el fortalecimiento de la identidad cultural y la solidaridad entre los pueblos, especialmente en Oaxaca que tiene el mayor número de municipios y culturas originarias del país.

 

Por ello, -Aquioaxaca- felicita ampliamente a las autoridades centrales, directivos en los planteles, maestros, alumnos y padres de familia, por proporcionar a Oaxaca un espacio de consciencia y fortalecimiento cultural y espiritual a través de "La Muestra Cultural y Deportiva del CECYTE".