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domingo, 25 de marzo de 2012

En la Costa Chica de Oaxaca...“HAY NEGROS PARA RATO” GLYN YEMOT




“Soy de Trinidad y Tobago del Caribe y tengo 21 años viviendo en México y 19 años de trabajar en la Costa Chica. Desde el Puerto de Veracruz hasta el Puerto de Acapulco, desde la frontera Norte, donde quizás la presencia negra no ha sido tanto, no solo por la esclavitud, sino por la presencia de “aquellos” negros desplazados del Norte.





Los “masgogos”, que son una mezcla de una tribu de indígenas de Florida  y negros, y que ahora viven en Chihuahua, hasta Quintana Roo, donde el gobernador es negro, descendiente de beliceños, México tiene, ha tenido y tendrá, una presencia significativa e importante de la cultura Afromestiza.




                
Lo que sucede es que México se construyó dentro de un modelo donde no había lugar para otro perfil que no fuera el hispano. El mestizaje fue consagrado en la Independencia y después reconfirmado como el modelo de los mexicanos. Tanto los indígenas como los negros hemos estado afuera, en otro cuarto.



             

Lo que siempre me ha llamado la atención de la cultura Afromestiza es su capacidad de resistir. De resistir y transformar. De transformar el desaire en coraje y en la capacidad de resistencia.





De transformar las tristezas, los contratiempos, la muerte, en alegría, en esperanza. De transformar la marginación en un tipo de comunión muy pegajosa, es lo que más me ha llamado la atención.



              

En segundo lugar, lo que se puede destacar, los modelos de comunión y comunicación que siempre han estado en esta raza. Lo importante de esto es la familia, incluyendo papás, hijos y parientes.





Dicen los que saben de esto, que cuando uno entra en un pueblo negro y ve cercas, se da cuenta de que se está dañando el modelo de intercambio. Si tú vas a los pueblos negros de la región, tú pasas de una casa a otra, todas parecen de una gran familia en un gran solar.





No es exactamente el modelo en los pueblos indígenas. Pero el concepto de la familia como modelo de comunión y comunicación. El lenguaje, la música, los cuentos, yo creo que es la segunda cosa.





Yo creo que el tercero ha de ser la baja autoestima, la conflictividad que es el resultado de la marginación. En los jóvenes la indiferencia, la falta de posibilidades de estudiar, de prepararse. Son las tres cosas que me han llamado la atención de los pueblos negros de la Costa Chica.

 




Yo no soy antropólogo, soy un sacerdote que tengo a la gente enfrente y a mí alrededor y no me atrevo, sin haber incursionado en esta disciplina, en hablar de “retenciones”. Unos mencionan algunas danzas, otros mencionan la presencia preponderante de la mujer, unos hablan de este concepto de “familia grande”. Existen circunstancias concretas que llevan las cosas para allá. En algunos lugares de África existe alguna entidad o una unidad social entre la familia, el individuo y la nación, que es el clan. Un conjunto de familias que descienden de una antecesor común. Parece que la “familia grande” tiene ésta función y se convierte en un factor de resistencia. La sociedad me margina, pero en el barrio “tal”, nadie me toca, ahí estoy bien.





Siempre me da una alegría que me provoca sueños la danza de la Artesa. Existen varias opiniones sobre su origen. La artesa a veces me parece un barco, otras veces me parece una tumba y a veces me parece un tambor.





De ser barco, seguramente habrá una relación con la travesía. De ser tumba, debe ser un desafío muy fuerte…!bailamos sobre la tumba! Como dice San Pablo, ¡muerte…dónde está tu victoria! Y de ser tambor, pues habla por si mismo. Me provoca muchos sentimientos la danza de la Artesa. En Tapextla aparentemente conservan un aspecto de la danza de los diablos que quizás valga la pena comentar. En muchos pueblos cuando sacan esta danza, en tiempos de Todos los Santos, la primera presentación se hace frente al municipio, con tal de pedirles permiso a las autoridades para hacer sus “desmadres” o a veces frente a la iglesia. En Tapextla primero es frente al panteón. La gente va a traer a los ancestros del panteón al pueblo para la fiesta.




 

En la Costa Chica tenemos que hablar primero de una cultura o una identidad regional de la costa. Porque la relación que tiene un indio con un negro, o indio y negro con el mestizo en la costa, es diferente de lo que podemos encontrar en Iguala, por ejemplo. Yo creo que la costa de alguna forma tiene su propia identidad… es bastante democratizante la cosa.  Quizás porque los tres grupos desde hace mucho tiempo se han acostumbrado a medir sus distancias. La costa es un lugar libre, un lugar para hacer y deshacer, un lugar de refugio, es un lugar de broncas, de franqueza, de crímenes de sangre.

Foto tomada de http://colectivoafrica.blogspot.mx



Aquí, precisamente porque nunca ha existido una presencia indígena monumental, como en los Valles de Oaxaca, y por el hecho de que ha existido pocos indígenas. La presencia negra ha sido y es contundente desde hace quinientos años. Ahora los indígenas en la “plancha de la costa”, no estoy hablando de los amuzgos, no estoy hablando de los mixtecos. En la plancha de la costa, donde viene corriendo lentos los ríos… el indígena es minoría numérica, cultural y social. Así es.




 


La costa es agresiva, aquellos africanos, qué no tenían que sacrificar para sentir a estas tierras como suyas. Y qué, este sacrificio…¿no sigue vigente? O aquellos indígenas que de repente se vieron desplazados por hispanos y por negros… pues no nos debe sorprender que existan elementos lesivos todavía entre la convivencia entre el indígena y el negro, y éstos con el mestizo.





 



Existe alguna supervivencia de las antiguas religiones de África. Yo creo que la tradición de cofradías, si bien, tiene sus raíces europeas en la costa tenemos estas cofradías o hermandades en torno a un santo. Yo no se si es africano o no. Pero si es exclusivamente negro en la costa. Creo que también estos santos itinerantes. No opino, solo estoy observando cosas que aparentemente, hoy por hoy, se manifiestan con más frecuencia entre los afrodescendientes, pero que seguramente se remontan a África. 



  

Lo que más caracteriza a la cultura afromestiza es su adaptabilidad, su capacidad de “resistir transformándose”. Yo creo que esto se va acentuar en el difícil futuro que se nos presenta a todos, negros y no negros. Habrá un golpe devastador y creo que para los indígenas el efecto no será tan devastador. Creo que habrá problemas en este sentido. Pero confío también de que México esta influido por lo que pasa en el continente. Si en México existe un 2 o 3 por ciento de población de afrodescendientes, nadie sabe. Esa cantidad es insignificante, pero en América latina existen más de 150 millones de afrodescendientes.




Si tomamos dos términos bastante imprecisos como: afrodescendientes e indígenas… existen más afrodescendientes que indígenas en el continente. En Brasil existe más del 60 % de afrodescendientes y un 3 % de indígenas. En América el grupo afrodescendientes numéricamente es mayor. En la medida en que se logre articular un movimiento continental los afrodescendientes podrán enfrentar este enorme desafío. Un director interino del INI nos dijo que si nosotros queríamos que en el aparato censal existieran unas dos o tres preguntas que identifiquen a la población afro, tienen que hacer mucho ruido de aquí al 2005. La amenaza de desaparecer depende también de lo que suceda en el continente y depende de políticas sensatas y correctas de inclusión social que pongan en práctica los gobiernos. No creo que desaparezcan los negros…hay negros para rato y estaremos aquí por lo menos otros quinientos años.
(Entrevista realizadad en 2003) 









1 comentario:

  1. vamos a escribir y a difundir nuestra presencia, que la escuela la iglesia sirvan para algo, pero vamos a hacerla nosotros, esta bien que los otros mexicanos nos conozcan , ahora vamos , al revés a dar cuenta de ellos para que vean como los vemos y pues claro, también como nos vemos. ahi nos vemos

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