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martes, 7 de febrero de 2012

EL PALACIO DE GOBIERNO


Con su majestuosa presencia, el Palacio de Gobierno situado en la cara Sur del zócalo de la Ciudad de Oaxaca, le da al conjunto la sobriedad y la solidez de una sociedad que ha sido inspirada en el espíritu juarista y en la milenaria esencia del ejercicio del poder, de los legendarios zapotecas y mixtecas, que dos mil años antes de la llegada de los españoles, habían iniciado la construcción de lo que hoy conocemos como Monte Alban. Porque para los pueblos oaxaqueños, las formas de gobierno y las instituciones, tienen un ancestral respeto y un profundo significado individual y colectivo.
 

La autoridad en Oaxaca, cobra matices místicos y sagrados. Desde el "bastón de mando", que comenzando por el gobernador, hasta el más humilde presidente municipal, pasando por los Palacios Municipales que pese a la pobreza de muchas comunidades, es la obra en la que se invierte la mano de obra gratuita de los ciudadanos (tequio) y todo el dinero de la comunidad, hasta la expresión, todavía viva en Oaxaca de "el supremo gobierno".  

   
Es por ello que el Palacio de Gobierno de la Ciudad de Oaxaca, es un símbolo muy especial y profundo del concepto de la autoridad y el gobierno para los oaxaqueños. En Oaxaca es en verdad "un palacio", pero especialmente en el espacio de lo mítico y en el terreno de lo sagrado.
 
Desde los mismos orígenes de la ciudad, se pidió al Rey de España, solares para la construcción de "las casas de cabildo y fundación", iniciándose la obra en 1576.

Posteriormente el Cabildo en 1775 le encargó al teniente Nicolás de la Parra, la construcción en el mismo terreno de un espléndido recinto, que fue inaugurado en 1783. Sin embargo, los terremotos de 1787 y 1801, destruyeron totalmente este edificio y no fue sino hasta el año de 1832, en que se iniciaron los trabajos de construcción de lo que hoy es el Palacio de Gobierno.


                   
El arquitecto constructor fue don Francisco de Paula Heredia y pese a los esfuerzos que realizó, el entonces gobernador del estado, don Benito Juárez García, no se logró terminar en su gestión y el edificio pasó largos años en el olvido.
   

Fue hasta el año de 1882, cuando a partir de una fuerte inversión, el Palacio fue terminado y ocupado. Pero como en Oaxaca es una tierra sísmica, los temblores de 1928 y 1931, obligaron a su desocupación, asignándole su reconstrucción al arquitecto Adolfo Trujillo, quien le dio el aspecto que hoy tiene.
     
                
El estilo arquitectónico final del edificio es renacentista francés e italiano, con pesadas y majestuosas proporciones para soportar los temblores. Tiene tres patios y dos escaleras en las que el maestro Arturo García Bustos, quien fue alumno de la pintora Frida Kahlo, pintó sendos murales en cada escalera.            


En el primer mural, pintado en las escaleras principales, la obra representa la historia de Oaxaca en tres grandes muros. La parte principal del mural la ocupan Don Benito Juárez y su esposa, doña Margarita Maza. 

       
El muro izquierdo representa los orígenes de la civilización mesoamericana con las culturas mixteca y zapoteca, a través de escenas de la vida cotidiana de los campesinos, tejedoras, joyeros, maestros, sacerdotes y gobernantes. En la parte superior se representa la leyenda del origen de "el pueblo de las nubes", así conocidos los mixtecos en sus mitos cosmogónicos.


En el muro central se encuentran, como ya dijimos, los rostros de Juárez y de su esposa, a sus lados Ricardo Flores Magón, el ideólogo de la revolución mexicana, nacido en la región mazateca y José María Morelos, que en la Guerra de Independencia, vivió momentos de luz en esta ciudad.

    
Debajo de estos rostros, el artista plasmó a los "hombres de la Reforma". Se encuentran Benito Juárez, Porfirio Díaz, Guillermo Prieto, Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, entre otros.


En el extremo izquierdo del muro central encontramos a un ángel revolucionario y los personajes oaxaqueños del siglo XX. Debajo de ellos, los pueblos de Oaxaca en sus fiestas y tradiciones.


En la parte central de abajo, el artista plasmó una alusión a la cultura indígena, como dando a entender que la base y raíz de todo es la "cultura madre". Esto lo logró a través de una madre indígena como eje central del mural y un niño, como la esperanza del por venir.          



En la parte derecha del muro central se aprecian los personajes de la independencia, con Vicente Guerrero a la cabeza y en la parte baja, el pueblo insurgente.   
     
   
En el muro del lado derecho de las escaleras encontramos plasmada la época colonial. Se representa la construcción de los impresionantes edificios religiosos, como es el caso del Templo y Convento de La Compañía de Jesús. Aparece el órgano de la Catedral con el formidable músico indígena Matías de los Reyes. La imprenta de doña Francisca Flores Aguilar, que llegó a Oaxaca en 1539 y que fue la tercera en México.  


La producción de la "grana cochinilla", insecto que vive en los nopales y del cual, durante toda la época colonial, Oaxaca surtió a Europa del tinte de color rojo, lo que explica la gran riqueza que produjo esta parte del Virreinato, toda vez que aquí no hubo minerales, ni ganadería o agricultura en abundancia.

    
Existe otro mural en las escaleras que dan a la parte poniente, más pequeño que el primero, el maestro García Bustos armoniza acertadamente la cultura de nuestros Viejos Abuelos con la Cultura Popular contemporánea.

   
Finalmente, el edificio tiene en la parte superior central de la fachada, un frontispicio donde está esculpido el escudo nacional y una campana, réplica de la de Dolores.  





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