Oaxaca es la reserva espiritual de México, porque en su seno
guarda los valores y principios ancestrales de la Civilización Madre conocida
como Cem Anáhuac.
El concepto
del “nosotros” comunitario y familiar es esencia y raíz de todo cuanto somos y
hacemos, por consecuencia, La Guelaguetza es el símbolo oaxaqueña de esa entrañable
y milenaria forma de ser.
Ese sentido
de FIESTA y convivencia con propios y extraños. Ese inmenso corazón que se abre
para todos y todos abren su corazón entre “flor y canto”, entre agua de chilacayota
y tamales. En el ancestral inconsciente colectivo, todos somos uno, hermanos fraternos.
La
Guelaguetza Magisterial y Popular este lunes 20 de julio de 2015 ha sido, como
siempre, un logro comunitario de organización y solidaridad entre autoridades
educativas, autoridades municipales, padres de familia, magisterio y alumnos.
La Guelaguetza
es una de las fiestas comunitarias ancestrales más importantes del mundo, y por
supuesto que estuvo presente Radio Plantón, para difundir a Oaxaca y al mundo
por Internet la fiesta popular de los oaxaqueños.
Oaxaqueños de todas partes de las ocho regiones, de todas las
edades y sexos unieron su esfuerzo en una causa común, sin recibir dinero o
pagos, como se han hecho las grandes obras físicas y espirituales en el Anáhuac
por miles de años, por tequio en función del “bien común”.
Por décimo años, la fiesta se llevó acabo en el Estadio del
Tecnológico Regional que está en construcción, pero que albergó a unas
cincuenta mil personas que entraron en orden, disfrutaron del evento y aplaudieron
a los estudiantes, maestros y habitantes de las comunidades de las ocho
regiones que vinieron a dar su tequio para la fiesta.

La Guelaguetza Popular es una fiesta del pueblo y para el
pueblo, en dónde los niños, en este caso, estudiantes llevados por sus padres y
maestros, participaron dando lo mejor de su cultura. Una experiencia que
quedará marcará profundamente en la formación de valores comunitarios y
solidaridad.
En la Guelaguetza Popular se da una sinergia muy particular,
porque al dar se recibe, y de manera muy emotiva, al recibir, no solo se da el
caudal de aplausos, sino algo mucho más profundo y valioso. Entre todos los participantes,
público y ejecutantes se crea una poderosa energía espiritual de solidaridad, hermandad
y gozo compartido.
Este orgullo de ser quienes somos, milenarios ancestrales,
antiguos y mezclados a lo largo de siete milenios y medio de crear por nuestros
mismos nuestra civilización, y después, en los últimos cinco siglos, enriqueciéndola
con las culturas de otras partes del mundo, para formar quienes hoy somos.
Hoy somos diversos, plurales, mesclados y compartidos. Somos
un PLURIverso de universos de 16 galaxias de nuestro amado Oaxaca. Tierra
sagrada que ha sido tocada por el designio de “Aquel por quien se vive”, por “El
que está aquí y en todas partes al mismo tiempo”, el invisible, impalpable e
innombrable.
Por siglos estelares siempre hemos dado lo que tenemos, somos
un pueblo que siempre ha compartido, y de ello han abusado los que han llegado
del gélido espacio del quitar para comer. Aquí nosotros abrimos nuestros brazos,
corazones y casas, para el que nos vista y lo tratamos como hermano.
Vivir la Guelaguetza es dar un poco de sí y recibir, fraternalmente,
miles de años de cultura de pueblos y culturas que basan su existencia en el “nosotros”
sobre el “yo individual”, el bien común
sobre el interés privado, en el colaborar en vez de competir, en el “mandar
obedeciendo” a través de la Asamblea. Ocho mil años de sabiduría.
Así es como los oaxaqueños de las ocho regiones nuevamente
nos vinieron a ofrecer “su Guelaguetza” a la Ciudad de Oaxaca. Gracias a la
organización del magisterio, los padres de familia y las autoridades
municipales.
Miles de personas, propios y turistas del país y del extranjero
convivieron en armonía, exaltando todos, los más elevados valores de LO HUMANO.
Ese es el gran legado de nuestra ancestral cultura Madre con el que podremos construir
un país más justo y democrático.
visite www.toltecayotl.org