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sábado, 12 de mayo de 2012

JARCIERIA EL ARTE DE OAXACA



DON NICODEMUS BARTOLO VAZQUEZ

Especialidad en la hojalata artística



En general, las personas que se dedican a comerciar con el “arte popular”, son gente que las ama. La sensibilidad y ternura con la que los maestros trabajan el barro, la madera o la lámina, es trasmitida a aquellas personas que a través del tiempo las llegan a conocer profundamente.





Este es el caso de Don Nicodemus Bartolo, uno de las personas en Oaxaca que más conocen del arte popular. Más de cuarenta años dedicado a esta hermosa labor, su negocio es tal vez, el más antiguo en la ciudad de Oaxaca.





Don Nicodemus es todo un caballero y un hombre de palabra. Mucha gente lo busca de México y del extranjero, porque al tiempo se ha convertido, además de experto en un sinónimo de confianza y solvencia profesional, pues esta relacionado con los mejores artistas populares de Oaxaca.


 

Don Nicodemus se ha especializado en la hojalata y la madera. Nadie como él conoce a los mejores artistas y a lo largo de los años ha construido “un puente de madera”, como decían Los Viejos Abuelos. Aquioaxaca fue recibido en La “Jarcería el Arte de Oaxaca”.

  

“Tengo 43 años en el negocio del Arte Popular Oaxaqueño. Comencé con la jarcería como la necesidad de un trabajo. En aquella época la gente de Oaxaca usaba muchas cosas que aquí se producían y no existían tantos plásticos. Después empecé a fabricar tapetes de ixtle.



A mi lo que más me gusta es la hojalata y los animales de madera. Escojo muy bien los diseños y me fijo mucho en los acabados. El arte popular, por ser popular, no debe de ser mal hecho… antes al contrario, pues no lo hace una máquina.

 

La hojalata tuvo su apogeo a partir del años de 1975. Antes los artesanos hacían artículos religiosos y utilitarios para la cocina y en general para la casa. Los primeros maestros fueron la familia Velasco y la familia Sosa. Especialmente don José Velasco y ahora le sigue su hijo Aaron Velasco.

  

La madera en Oaxaca estuvo en su apogeo en la década de los ochentas. El arte popular actual comenzó en Arrasola con el señor Manuel Jiménez. Él comenzó con animales, ángeles y diablos desde la década de los años setentas.





Después siguieron los de La Unión San Felipe, especialmente con la familia Santiago. Los alebrijes surgieron después, cuando en Oaxaca se conocieron los alebrijes de la familia Linares de la ciudad de México que los hacían en papel mache.

  

En Oaxaca se trabaja mucho la madera. Se empezaron a hacer máscaras en Cuilapan de Guerrero y San Martín Tilcajete. Después empezaron a hacer los alebrijes en madera, que gustan más y tienen más valor.




Actualmente las máscaras que tengo yo, son de San Pedro Ixtlahuaca en la Mixteca y de San Mateo del Mar en la zona Huave, en la región del istmo de Tehuantepec.

  

También trabajo con el carrizo. Esto comenzó en la cárcel de Ocotlán. Los reos hacían este trabajo para ganarse algún dinero. Hacían canastos de asa muy bien adornados en al época del gobernador Brena Torres.



Hacían lámparas y pantallas. Les llevaba las medidas y los patrones en cartón para que los hicieran como los clientes los pedían. Después capacité a gente de San Juan La Raya, para que siguieran haciendo ese trabajo.

  

En el Arte Oaxaqueño lo que más vendo es hojalata, madera, piel y un poco de barro negro. Tengo muchos años de conocer a los maestros artesanos. Se cual es su ritmo, su calidad y su confiabilidad. En este negocio, uno debe aprender a ser paciente, persistente y muy flexible… el temperamento de los artistas populares es muy especial  y tienen otra medida del tiempo.





Es algo difícil de explicar. Pero uno lo debe saber para poder cumplir al cliente con calidad, precio y tiempos de entrega. Estos son los cuellos de botella de este negocio y uno con la experiencia los va uno aprendiendo manejar.

 

El barro negro lo traigo de San Bartolo Coyotepec, cuido mucho los detalles y reviso una por una las piezas. Aquí todas son obras de arte y además nos dan de comer. Yo empecé en 1961 y en Oaxaca no se apreciaba este trabajo, casi todo era para extranjeros.




Actualmente tengo muchos clientes oaxaqueños. El 35% son oaxaqueños, otro tanto del país y el resto de extranjeros. Cada día el mexicano aprecia más el arte oaxaqueño.

 

Los campesinos oaxaqueños son unos artistas natos, pero por la falta de trabajo ellos tienen que hacer trabajos manuales de poco valor artístico, porque por una parte no tienen el apoyo suficiente del gobierno para “encarrilarlos” y refaccionarlos.



Los artistas populares necesitan mejorar sus técnicas, diseños, modelos. Si se les dieran estos apoyos las cosas serían diferentes. Ellos son muy hábiles en todo lo que hacen.

   

El futuro de la artesanía oaxaqueña es muy difícil, el mercado chino esta compitiendo muy fuerte. Por ejemplo, no vamos muy lejos, en canastos ellos venden el canastito que están utilizando en los restaurantes en 3 pesos, el oaxaqueño sale en 12 pesos.




No es posible competir con ellos. Lo que se requiere es darle mayor calidad al arte popular y con eso podremos competir en los mercados internacionales.

  

Yo trabajo mucho con gente del interior de la república. Los pedidos me los hacen por teléfono y por fax. Por fax podemos hacer diseños y modelos específicos que los clientes me piden.




Esa es mi mayor posibilidad con mis clientes, ellos me mandan diseños y yo busco a los artesanos y los hacemos como ellos los necesitan.

 

A veces me piden otro tipo de artesanía que no es mi línea y yo no la surto. Yo solo vendo la línea que manejo, porque no me comprometo con pedidos que no estén a mi alcance, porque caeríamos en la falsedad.




No podemos conseguirle calidad al cliente y esa es nuestra diferencia y por eso hemos sobrevivido en el mercado. La calidad es lo más importante. Mis clientes en el Japón no preguntan si mandé el pedido, ellos me piden el número del envío.

  

El embalaje es un punto muy importante en este negocio. Nosotros enviamos en cajas dobles o triples de madera para que aguanten el manejo del transporte. Para nosotros es muy importante mantener el prestigio que tanto nos ha costado a lo largo de 43 años.



JARCERIA EL ARTE OAXAQUEÑO
Mina No. 317, Esquina con J.P. García.
Oaxaca, Oax. CP 68000 México.
Teléfono y Fax: (951) 516 15 81

sábado, 5 de mayo de 2012

BODA JUCHITECA



La región del istmo de Tehuantepec es una de las regiones del país que ha sufrido el mayor intercambio cultural. No solo desde antes de la invasión europea, sino desde los tiempos de los Viejos Abuelos, pues el istmo es la puerta que une a Centro América y Sur América con el Anáhuac.




Efectivamente en el istmo se han encontrado muchas culturas de todo el continente, Europa, Asia y África. Es por ello su gran riqueza cultural y debemos de admirar su capacidad de “apropiación cultural”.

  

   

En esta ocasión Aquioaxaca fue invitada a la boda de Cecilio y Marcela a Juchitán, para que compartiéramos este momento tan importante en la vida de estos jóvenes, en medio de sus tradiciones y sus hermosas costumbres.




“Mi nombre es Cecilo Pineda Celaya y de mi esposa es Marcela del Carmen Pineda López.





Mis padres son Víctor Pineda Martínez y Constantina Celaya de Pineda. Mis suegros son la Señora Dalila López Bartolo y el Señor Miguel Ángel Pineda Castillo.




 
Actualmente trabajo en el Instituto de Estudios Superiores de Tehuantepec.  Me desempeño como jefe del departamento de control escolar y a la docencia. Marcela, mi esposa, es encargada de un punto de venta de la Cervecería Cuauhtémoc.






Para mi casarme bajo la tradición de mi pueblo significa mantener la cultura de la región del Istmo. Porque cada lugar en esta región tiene su muy particular forma de celebrar sus fiestas.






En Juchitán seguimos con lo que respecta a nuestras tradiciones, que es organizar una boda de este tipo por el acercamiento que se da con los vecinos, los amigos y los parientes que cooperan y disfrutan de la fiesta con nosotros. La gente llega con los cartones de cerveza como una muestra de amistad y de apoyo a los novios.






Además, lo que es el traje típico. Las señoras con su enagua y huipil, y los caballeros con su guayabera. La boda inicia dos días antes de que llegue la ceremonia religiosa y la fiesta en sí.










Lo tradicional es  hacerlo los domingos y la lavada de olla que es el lunes. Nosotros optamos por hacerlo el sábado para  hacer el lavado de olla el domingo.





 

   
Iniciamos a partir del jueves, con lo que son los preparativos de la comida. Porque se debe mandar comida para los padrinos.










Se mandan pollos, mole, barbacoa con su mole, el caldo que se manda el viernes y vienen las amistades y los vecinos a apoyarnos. Una boda es una actividad de cuatro días lo, lo tradicional en Juchitán. 






 

En esta boda los invitados son alrededor de setecientas personas. En la boda se gastó cerca de los sesenta mil pesos, sin contar con los apoyos, que son muchos y muy importantes.










Estas fiestas son parte de una tradición muy antigua de solidaridad comunitaria, solamente así ha podido mantenerse la tradición.



 

 


 

Por ejemplo, los padrinos de velación ponen la música. El padrino de cantaritos, el padrino de pastel.











En este caso, la inversión nuestra fue la comida, el vestido de novia, el traje regional que lucirá la novia mañana domingo y la atención que se le brinda a los invitados: cervezas, botanas y todo lo demás.







 
    
Para nosotros es muy importante mantener nuestras tradiciones y costumbres, sino perdemos nuestra identidad, como habitantes de esta región tan hermosa que es el Istmo de Tehuantepec.











Cada habitante del istmo tiene que estar conciente que esto tiene que perdurar, porque actualmente estas compartiendo con otras culturas, especialmente por la cercanía que tenemos con Estados Unidos, pues nos están invadiendo hasta en las tradiciones y en la costumbres.


 



 



Por eso yo creo que es importantísimo mantener nuestra identidad cultural como juchitecos.









Yo creo que es bueno que a través de la página aquioaxaca.com, conozca un poco de lo que es la cultura juchiteca y parte de la tradición de la región del Istmo de Tehuantepec.







 
Para la gente que me quiera escribir, mi correo electrónico es  lic761122@yahoo.com





Para nosotros fue muy grato compartir la fiesta y la cultura dionisiaca de los zapotecos del Istmo, que son un pueblo totalmente intenso, vital, gozador del mundo y de la vida.








Apegado a la familia, a los amigos, a los parientes. Disfrutando en medio de un calor tropical, la comida, la bebida, la música y el baile. Un pueblo que nace en la fiesta, vive en una fiesta permanente y muere con una fiesta.